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jueves, 18 de diciembre de 2008

Como odio los tonos

Odios los tonos, realmente. Defino por "Tono" toda aquella fieste que se arme con la excusa -y solo con la excusa- de bailar con la música de moda, toda aquella reunión de sociedad donde uno tenga que pretender ser quien no es, procurando vestir la última prenda de las pasarelas u oler a la última fragancia. Son mas unas reuniones donde se celebra el ego, la posición social, donde los talentos para el baile y el carisma son considerados las cualidades a las que todos deberíamos aspirar. Antes este tipo de fiestas eran poco frecuentes, se celebraban en fechas especiales, en lugares especiales; ser invitado a alguna era un acontecimiento muy poco común. Pero nuestra sociedad, siempre tan progresista, ahora los tonos estan en todas partes, en cualquier lugar, por donde miremos, allí están. Incluso ahora la sociedad nos vende el tono en latas, si , en latas. Nos vende el tono ya armado, ya masticado, con las luces, la música, el ambiente, y las condiciones puestas, en locales reciclados, en centros comerciales o el lugares antes públicos como las playas; tu unica tarea es ir como mandan las reglas tácitas del buen tonerito, mostrar una sonrisa colgate o una mirada de conquistador y juntarte con la multitud. "Welcome mi friend, welcome to machine", dentro seras uno más, uno más de los que llegan para bailar en pasos mecanicos y cordinados, haciendo palmaditas cuando lo pide la canción, realizando los pasos libidinosos que salen en televisión, uno más de los que paga el doble por una estafa de cerveza rancia y dice gracias, de los que se pegan a la barra buscando que hacer, de los que practican miradas "Hugo Boss" o poses de diva, uno más. ¿Pero por qué odio los tonos? porque destruyen el fino concepto de diversión del común de los mortales. Quizas conversar, conocer gente?, olvidalo, imposible, no cuando la música esta a un nivel tan alto que te obliga a gritar al oído. Peor aun cuando viste a la chica perfecta, la sacaste a bailar "Hey, ola, como te llamas" "Que?" "Que cual es tu nombre" "Queeee?". Odioso realmente. Beber? también. Me duele pagar el precio de una botella por un solo vaso, o el doble por una cerveza rancia y caliente. Es improbable entonces el real disfrute del beber. Y escuchar música? No, no realmente. Los babosasos de los Dani-algo (porque siempre hay un Dani-algo), la saturante cumbia o el perverso reggaeton no es música, o en todo caso, no de la buena. Aquella canción que escuchas, al mes siguiente será historia, nadie la volverá a escuchar, nadie la recordará. Es música de usar y botar. Porque la fiesta debe ser espontanea, debe ser reconfortante, debe ser memorable por lo que pase y no solo por el simple asistir. No debe de ser un motivo de estres por el que usar, por el como ir, por el como estar. Por eso, después de haberlos frecuentados en demasia, los odio, los repudio, me cago en ellos, en todos esos lugares, todos superficiales, los pequeños bunkers de "la gentita", con nombres vacios sin ninguna alusión a nada como"Aura", "Vocé", "Gotica", si, esos. Pero no he escrito esto para decirles que no vayan, que cambien, no soy quien para decirles que hacer, ni tampoco tengo tiempo para eliminar la estupidez de la tierra, solo digo que no iré. Punto

lunes, 5 de noviembre de 2007

Instrucciones para insultar en Lima


Primero, nieguelo todo. Usted siempre sera la victima -o de caso contrario- el primero en haber sido insultado. Simplemente nieguelo. Acto seguido -si no respetan su posicion- arquee las cejas, saque el pecho, levante el mentón y tome todo el aire que pueda: se viene la parte dificil. Esta parte requiere de una destreza admirable, asi que no sea mezquino con el tiempo y practique todo lo que pueda frente al espejo antes de poner a prueba la azaña en alguna situacion real. Diga todos los insultos que se sepa, ponganlos uno detrás de otro, agreguele los prefijos y sufijos necesarios y diga todo eso lo mas fuerte y lo mas rapido posible. Intente algo como "porlagraputaquetepario" o "Reconchareimpamputatumadre". Recuerde que mientras mas rapido salgan las palabras, menos tiempo tendrá su contendiente en captar y responder lo dicho. Si puede, repita las palabras cada vez que el contendiente quiera hablar; asi lo intimidará, le obligará a retroceder o a quedarse callado. Si puede tambien terminaciones como "oe", "no" y "pe" seran de gran ayuda(ej:"taquestasbienwontunope"). Por ultimo, despues de escupir los insultos uno tras otro -y de manera veloz recuerde- avance con gesto amenazador hacia el contendiente con las manos puestas en la cintura y los brazos creando un triangulo a cada lado; llamele la postura "tacita"de ataque. Si la postura tacita no surte el efecto intimidatorio deseado-y la situación, por lo contrario, se torna complicada- pues adopte la posicion de indiferencia: gire su cuerpo -sin perder los gestos mencionados hasta ahora-, chasquee la lengua contra el paladar y levante y deje caer el brazo derecho -o izquierdo- como si estubiera lanzando un pañuelo al aire. Acto seguido, continue con los insultos, pero esta vez dando dos pasos atras por cada uno que se da hacia adelante. No olvide seguir con la posicion indiferente, caso contrario, puede que con cualquier otra postura la situacion se vuelva mas caótica. Y si por algún motivo el meollo del asunto se salió de control, pues haga como buen criollo: salga corriendo meintras aún pueda.